Algunas conclusiones a grandes rasgos:
- en mayo, a pesar de los muchos acontecimientos posteriores, ya existía un sentimiento de crisis generalizado
- los propios votantes socialistas no creen las premisas optimistas de Zapatero con respecto a la crisis, ya que el 47% de los encuestados lo votaron y más de un 88% piensan que la situación es regular, mala o muy mala; y un 45% dice que irá a peor.
- por lo tanto las nuevas formas de “crispación” debido al pesimismo económico y atribuidas al Partido Popular, no son tales, puesto que los propios votantes socialistas piensan igual.
- además, sólo un 22% de los encuestados piensan que España tiene mucho o bastante peso en Europa. Lo que quiere decir, que al menos la mitad de los encuestados que votaron al PSOE piensan que España influye poco o nada en Europa.





























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